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Déjate seducir por el mundo del vino

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Beber vino o sustraer al marido las llaves de la bodega, causas de divorcio en la Antigua Roma

Mª Carmen González

Que una mujer bebiera vino o que le sustrajera al marido las llaves de la bodega podía ser causa de repudio y divorcio, o incluso de asesinato, en la machista sociedad de la Antigua Roma. Esta es alguna de las ‘curiosidades’ que se dan a conocer en la exposición ‘El sexo en época romana‘, que puede verse en el Museo de Prehistoria de Valencia (CC La Beneficencia) hasta el próximo 30 de abril.

Y es que durante mucho tiempo, las mujeres tenían prohibido el consumo de vino en la Antigua Roma, al considerarse que bajo la influencia del alcohol podían caer en todo tipo de debilidades (léase, principalmente, ser infieles a sus maridos).

El mismo poeta Juvenal, en sus ‘Sátiras’ escribía: “¿Qué escrúpulos tiene una Venus ebria?” o “Cuando está borracha, ¿qué importa a la diosa del amor? No distingue sus ingles de su cabeza”.

De hecho, las mujeres estaban obligadas a besar a sus maridos en la boca para que estos comprobaran si habían bebido o no. A modo de alcoholímetro. Es lo que se conoce como ius osculi (derecho al beso) que, no quitaba puntos en el carné, pero podía costar la vida.

Según el testimonio del escritor romano Valerio Máximo, un tal Ignacio Mecenio mató a palos a su mujer porque la había descubierto bebiendo vino. También se han referido otros casos similares, como el de la mujer condenada a morir de hambre tras ser sorprendida abriendo la bolsa en la que se guardaban las llaves de la bodega. Los hombres, por su parte, tenían manga ancha para darse a los placeres del vino, y no era infrecuente que dilapidaran sus denarios y sestercios en las tabernas.

Los maridos romanos podían también pedir el divorcio -solo los hombres estaban, en un principio, facultados para disolver el matrimonio- en caso de que sus esposas hubieran bebido vino. Así, una ley atribuida a Rómulo por Plutarco establecía tres causas de repudio: el adulterio, el envenenamiento de los hijos (abortar sin el consentimiento del esposo) y beber vino o sustraer al marido las llaves de la bodega.

Afortunadamente, esta prohibición cesó y el último divorcio registrado por esta ofensa fue concedido en el 194 a C. Durante el siglo I a. C. se tuvo más tolerancia, al considerarse el vino más un alimento básico que otra cosa. Además, a finales de la República se concedió también el derecho a la esposa a poder repudiar al marido y a tomar la iniciativa en el divorcio.

En la exposición está muy presente, asimismo, la figura de Baco, el dios del Vino, relacionado también con la sexualidad, ya que el abuso de esta bebida llevaba a la desinhibición y al desenfreno. Y es que en su honor se celebraban las llamadas bacanales, procesiones y orgías, en las que los asistentes se entregaban frenéticamente al vino, la música y la danza. (Entre otros).

‘El sexo en época romana’ es una exposición dirigida al público adulto que se exhibe en La Beneficència de Valencia y que recoge un conjunto de piezas de época romana conservadas en diferentes museos catalanes, así como reproducciones de pinturas del momento, a menudo muy explícitas, y textos de autores latinos. El conjunto da a conocer el universo sexual de la antigua Roma, desde la República hasta el siglo IV: el sexo en el matrimonio, las relaciones extramatrimoniales, el arte de la seducción y la sexualidad de los dioses, con quien se reflejan los hombres, entre otros.

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