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Hogar del Pescador está en Villajoyosa y…

21 diciembre, 2018

José Antonio López

Hay un lugar distinto donde se juntan los cuatro elementos, tierra, aire, fuego y agua… Hay un lugar que se llama Hogar del Pescador y…

…es capaz de producir milagros.

Eduardo Torres, el hombre que susurra a los granos de arroz, me recoge en Valencia y me lleva a Villajoyosa, la Vila, la patria del chocolate. Que no hay nada mejor que un trocito de cacao para levantar el ánimo. Y sobre todo si está hecho por maestros chocolateros.

… y entramos en el Club Náutico, en la Avda. del Puerto, s/n. Y hace, mi amigo, un alto en el camino para que admire, vea y reavive el amor por el mar. Estoy frente a él, a su grandeza y a su poderío. Creo saberlo todo. Una vez más, me equivoco.

Frente a mí, están cientos de embarcaciones que configuran un cuadro irrepetible de sueños de Julio Verne bajando al fondo del mar y olvidando lo que queda fuera. Se huele a mar. Se disfruta del sol, se alaba la amistad.

Hay que tener tiempo. Dejar las preocupaciones donde están. Ahora, amigo, entra, te invito, si me lo permites, a conocer el Hogar del Pescador en la Vila, mi y tu y de todos… Villajoyosa.

El mar está ahí. Lo ves, lo sientes, lo hueles… pero creo que hay más en la historia de este restaurante que es más un sitio de culto que, ojalá, hayan muchos como él. Me dice Eduardo que ha llamado el maestro Chaparro, que viene de impartir clases magistrales y como siempre humildes y le apetece darnos un abrazo. No quiero perder la oportunidad de tener un acontecimiento tan importante como improvisado.

Marta nos recibe en su local. Junto a ella Julio. No hacen falta presentaciones. Cuando almas gastronómicas se juntan hay que respetarse. Yo soy el aprendiz… y el curioso.

El lugar… perdón por repetirme, es magnífico. Pero dejo a mis amigos que disfruten y doy vueltas hasta encontrar a Maruja. Verán. El comedor es amplio, luminoso, cómodo, acogedor… tiene alma y mucho AMOR. Lo pongo en mayúsculas y ustedes verán por qué, al final del relato. Mar, mar, mar y aire…

Me levanto y hago reverencia al pescador que, sabiendo que hay un cuentacuentos que no periodista, en este paraíso, se me acerca para que vea las gambas botando de alegría y a explicarme por qué un calamar recién pescado (pasando lógicamente los controles sanitarios que manda la ley) tira “un poco a duro”. Coñe, añade. “Que hay que salir a pescar para ver lo duro que es esto”. Y me enseña las manos llenas de indescriptibles callos y le doy un abrazo recordando a mi Tío Vicent, en Torrevieja y Guardamar, que malogró su vida viviendo en el mar.

Perdón por mezclar mis recuerdos.

Y quiero ir solo a ver el restaurante que es más un lugar de amistad y me encuentro, en el comedor privado, con la foto de Maruja que muestra un arroz del que luego averigüé que no era sólo eso, sino que fue el que sirvió a los actuales Reyes de España cuando no lo eran y estuvieron con ella para admirar su cocina y su entrega.

No crean que la foto es un mural. Es un recuerdo de una gran cocinera y el servicio que dio a unas grandes personas. De tú a tú, que hasta el Rey come y disfruta… si encuentra el lugar oportuno con las personas adecuadas.

Y tengo el honor de conocer a Maruja y perderla, en segundos, porque tiene que llevar un disfraz a sus nietas y eso, para ella, es lo más importante. Pero me deja el reguero de cómo estudió matemáticas y que no tenía ni idea de gastronomía… y me dice Marta que todo empieza cuando Herminio, familia de “rederos” empieza a trabajar con su hermano Rogelio en un bar, en el centro de la Vila que se llamaba El Club.

En el bar daban lo que sabían hacer, tapas tradicionales. Ensaladilla, magro, vermut… y mucho trabajo… Herminio y Maruja se conocen desde pequeños en la playa. Y de ahí, empieza un proyecto (un poco más mayores, que les veo venir…) en el centro de la Vila. Ya era el Hogar del Pescador.

Qué mejor nombre para una realidad como la que es hoy.

Y tiembla el abuelo Vicente, honor y loor, cuando se entera que Maruja quiere cocinar.  Tiene que reconocer y admirar que, esta Maruja menuda, vivaracha y puro amor, le desborda y conquista a todos.

Y es verdad.

No contaré la historia de Maruja y su familia (muy unida a la mía y a muchas más, si ella no me da permiso. Todo va alrededor de la entrega a los demás, sin pedir nada a cambio. Cuando me lo permitas, Maruja, hablaremos de los cientos de restaurantes que han colaborado, muchos años, en que muchísimas personas, sean un poco, más felices… Ya es mucho).

Y que les digo que esto es lo que hay. En el 2016 se inauguró este centro de gastronomía, entrega y amor que se llama Hogar del Pescador. Que lo lleva Marta, genial cocinera y Julio, indiscutible maestro de sala con todo el equipo de profesionales fantásticos.

Y nos sentamos en la mesa Marta, Julio, Chaparro, Eduardo y un servidor. Y disfrutamos de unos arroces tremendos. De un marisco que hubo que correr para que no volviera a la mar tan cercana y de un colofón chocolatero creado por Mario Padial, maestro donde los haya y que no les voy a contar.

El Hogar del Pescador está en la Avda. del Puerto, s/n. en Villajoyosa. Su número de teléfono es el 96 589 00 21. Les atenderá Marta o Julio.  No cierran ningún día, excepto noches en invierno. Se puede disfrutar desde 25 euros.

Ha sido un honor conocerlos.

Ustedes juzgarán.

Yo, volveré.

Sean felices.

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