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Jesús Ortega: “Mi madre me utilizaba como reclamo de su tienda”

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Ultramarinos Violeta era la tienda de la madre de Jesús Ortega. Estaba especializada en embutidos y jamones de Aragón. En la calle Peris Brell. Puede que muchos de ustedes no lo hayan conocido, pero hubo un tiempo que decir que un niño estaba gordo era sinónimo de salud y de bien comer.

Jesús Ortega, alma de LaLola, en aquella época, era un niño gordo, por lo tanto saludable. Mi madre me sentaba en la puerta de la tienda para que la gente supiera los buenos productos que vendíamos. La imagen lo reflejaba”.

Decidieron llamarle Jesús. Se libró, por veinticuatro horas, de que le llamaran Casimiro. Un milagro. Nací el 24 de diciembre y mis padres se decantaron por el nombre de la celebración, en vez del de mi padre”.

El único contacto de Jesús Ortega con el mundo de la gastronomía le viene de la tienda de su madre. Sin más. Su padre regentaba una empresa de transportes. “Con tanto tiempo ejerciendo de gancho, sentado en la puerta del negocio, le tomé gusto a comunicarme con la gente y despertando la pasión por las relaciones públicas”.

Inquieto, polivalente, creativo. “Me encanta hacer magia con la gente”. Busca algo más para su futuro y, sin pensarlo dos veces, se marcha a Inglaterra con una maleta y mucha ilusión. Como a muchos, le toca trabajar en el mundo de la hostelería. Desde abajo. Es, en esta etapa de su vida, cuando le pica el “mosquito” de la creatividad hostelera.

“Voy subiendo de rango poco a poco. Trabajo en restaurantes españoles en donde los tópicos eran mucho más tópicos”. La imagen de España en el extranjero era la de los toros, la bailaora y demás. Aquí teníamos algo más, la bailaora estaba sobre un tapete encima del televisor.

Va aprendiendo y vuelve a España. Se sumerge en el mundo de la noche y con 19 años descubre el mundo de las discotecas al que dedica su vida.

“Me entusiasmaba la entrega y dedicación del personal de hostelería en Inglaterra. La profesionalidad, el cuidado de los detalles, la eterna sonrisa, la dedicación total al cliente…”.

Loleas como lo loleas, LaLola es LaLola.

En el 2002 necesita dar un cambio en su vida. La noche o el día. En su cabeza bulle la idea de montar un restaurante donde, además de comer bien, se pueda disfrutar.

“No fue fácil, desconocía muchas cosas que tuve que aprender con rapidez. Tuve buenos maestros y la suerte de conseguir el mejor equipo”.

Jesús no es cocinero, ni jefe de sala. Es ese tipo de personas que está en todas partes, dominando y motivando y, sobre todo, dando alegría a la gente que va a su local.

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Ahí está la realidad. LaLola. Paco Martínez le ayudó a crear el ambiente. Si se fijan, lo que ha conseguido este equipo es crear un ambiente extraordinario donde, partiendo de un concepto moderno de lo tradicional, han llegado a algo admirable. Una terraza extraordinaria llena de colores y aromas. Jazmines, azahar, galán de noche… y un pájaro que canta por las tardes. En el interior, los círculos que recuerdan los lunares de los trajes de gitana y la decoración que rememoran pendientes, tienen un grosor y un color que les obliga a estar en el sitio oportuno. Nada está dejado al azar. Todo está milimetrado y tiene su sentido.

“Dignificamos la tradición”.

La realidad es que, en LaLola no se viene únicamente a disfrutar de una buena comida o cena. Diariamente, a las cuatro de la mañana, Jesús, está en Mercavalencia buscando lo mejor”. Es un momento que no me perdería por nada del mundo”.

Trabaja con menús cardiosaludables, sin gluten, especiales para régimen y aún más, un experto supervisa, mensualmente, las raciones, los pesos y las calorías con el fin de que todos sus platos sean perfectos para cada tipo de público.

Todos pueden disfrutar de este restaurante.

Hablamos de los patés caseros vegetales. Los calamares con ensalada de setas sobre patatas al horno. Las sorpresas de queso fresco con gambas con coulis de mango y salsa agridulce de frutos rojos. Del pastel de salmón. De los arroces en todas sus variedades. Del tartar de salmón o el ceviche de corvina y de…

En la cocina, energía a tope. Lo mismo ocurre en la sala y en la terraza. El equipo de LaLola es una peña dispuesta a que el cliente lo pase en grande además de comer bien.

En el tiempo de la entrevista, Jesús se ha levantado tropecientas veces. Falta una hora para abrir el restaurante, pero mucha gente quiere fotografiarse con él y con su entorno.

Ha conseguido lo que pretendía. Alegrar la vida día a día a todos sus clientes.

“También soy consciente de que me examino cada 24 horas, pero tengo equipo y ganas”.

LaLola está en la calle Subida al Toledano (junto al Miguelete). Su teléfono de reservas es el 96 391 80 45. Además de comer, y tomar copas, se puede gozar con la música de Dj’s, música, directos y exposiciones.

Hay mucho que hablar todavía. Lo haremos en una segunda entrega.

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Un comentario en Jesús Ortega: “Mi madre me utilizaba como reclamo de su tienda”

Lalola | Entrevista a Jesús Ortega, ideólogo de LaLola el 7 Septiembre, 2015 a las 4:30 pm:

[…] bueno, y mucho más, de LaLola, ha pasado por uno de los medios gastronómicos por excelencia, 5barricas, donde refleja el pasado, el momento actual y el futuro de nuestro restaurante en pleno centro de […]

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