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José Carlos Rodríguez: “Un sumiller es una figura crucial para que la hostelería de calidad despegue”

. “Un sumiller es un comunicador que ofrece, vende, asesora, recomienda, transmite y trata que otros disfruten a través de servicio, conversación, mensajes”

. La Mancha ha sido “una gran olvidada y denostada en la identidad de vinos de calidad” pero en la actualidad se están haciendo “cosas estupendas” y “vinificaciones de alto nivel”

Mª Carmen González

José Carlos Rodríguez Maroto se alzó con el título de Mejor Sumiller de Castilla-La Mancha el pasado mes de abril. Es un enamorado de su profesión, un oficio que cree que, poco a poco, ha sabido encontrar su hueco y que en la actualidad está en un momento crucial y de “despegue”. Un trabajo que consiste en “comunicar”, en ‘vender felicidad’ para que el cliente disfrute, y que él defiende hacerlo con elocuencia, empatía y humildad, huyendo de tecnicismos y actitudes altivas.

Con una amplia trayectoria profesional,  José Carlos es, en la actualidad, sumiller y propietario de Chato Grato, un espacio muy especial en Valdepeñas donde disfrutar de buenos vinos de todo el mundo, y de su efecto socializador, y de buena comida, así como de diferentes eventos culturales. Hoy más que nunca, afirma, el sumiller es “una figura relevante y crucial para que la hostelería de calidad despegue”.

José Carlos no deja pasar la oportunidad de romper una lanza a favor de los vinos de su tierra, los vinos de La Mancha, “grandes olvidados y denostados en la identidad de vinos de calidad”, pero que año tras año van mejorando y alcanzando niveles superiores. Es un defensor, asimismo, de variedades autóctonas, como la Airén, que otorgan tipicidad y calidad.

Hablamos con José Carlos Rodríguez Maroto:

P.- ¿Qué se siente y qué supone ser el mejor sumiller de Castilla-La Mancha?

R.- Es una sensación muy bonita. La pasión, el tesón y la incipiente necesidad de aprender cada día son claves para creer como profesional en este mundo de la Sumillería. Supone, asimismo, más responsabilidad aún, pues mis compañeros, el entorno y el sector deposita más confianza en mi persona y eso conlleva más formación, empeño y rigor en mi trabajo.

P.- ¿Qué importancia tiene la sumillería hoy día? ¿Qué momento cree que vive la profesión?

R.- Hoy, más que nunca, un sumiller es una figura relevante y crucial para que la hostelería de calidad despegue; es imprescindible. El momento es clave. Considero que estamos en el punto de despegue de la profesión. Cada vez hay más formación para futuros sumilleres y el campo laboral se abre, ya no solo en HORECA, sino también en otros estamentos de la cadena de valor del vino, tales como bodegas, distribuidores, importadores, empresas de comunicación, etc.

P.- ¿Cree que es una profesión poco conocida o incluso minusvalorada?

R.- Creo que está empezándose a conocer ahora tal y como queremos que se conozca. No creo que haya sido minusvalorada. Ha sido una profesión difusa que no ha sabido encontrar su hueco en el mercado laboral de forma eficaz y consolidada, pero que ahora ya está comenzando a instaurarse.

P.- Josep Roca dice que los sumilleres son ‘vendedores de felicidad’. ¿Qué le parece?

R.- Cierto. Cierto porque lo creo, porque lo he vivido y algunas veces lo he conseguido para mis clientes. El arte consiste en conseguir que la felicidad no sea efímera y que el cliente la perciba y la experimente. De eso se trata, no es difícil si se cree en ello y se vive el vino y la gastronomía con pasión.

P.- Lo que sí son son prescriptores. ¿Qué relación tienen con las bodegas?

R.- Relaciones estrechas con todas ellas. Todas tienen mucho que enseñarnos y transmitirnos. Cada bodega es un biotopo concreto, apuesta por un modo de vinificación, que busca su estilo y se enorgullece de ello. A mí me merecen todas un respeto absoluto. Nuestro papel no sería el mismo sin visitarlas, sin andurrear el viñedo, el terreno, sin conocer el mesoclima y microclima, y lo más importante, escuchar la historia del vinificador de cada una de ellas.  Eso es lo que nos contagia y nos da la interpretación adecuada para transmitir y prescribir.

P.- ¿Qué es un sumiller y qué características tiene que tener un buen sumiller? ¿Qué es lo más difícil en su profesión?

R.- Un sumiller es un comunicador que ofrece, vende, asesora, recomienda, transmite y trata de que otros disfruten a través de servicio, conversación, mensajes…, siendo el vino y otras bebidas el elemento de peso que con mayor o menor acierto tratamos de seleccionar para cada plato, para cada cliente y momento.

P.- Y los consumidores…, ¿qué características tienen que apreciar/valorar en un vino?

R.- Lo más importante es que el consumidor se divierta con el vino, le agrade y le produzca placer, consumiéndolo de manera responsable y moderada. Creo que es vital el equilibrio, que el vino muestre los elementos principales, tales como intensidad de aromas, acidez, alcohol y tanicidad, en equilibrio y armonía, por supuesto teniendo en cuenta qué estilo de vino estamos consumiendo y siendo conscientes de qué podemos esperar de él.

P.- ¿Cree que hay cierto esnobismo alrededor del mundo del vino? ¿Un lenguaje quizás demasiado especializado que a veces puede distanciar…?

R.- Hay de todo. Tenemos que ocuparnos de ser lo más sencillos posible, que comuniquemos con elocuencia, con empatía y humildad, ya que el abuso en el uso de tecnicismos y actitudes altivas distancia y aburre. No colaboramos así a que el vino ocupe el lugar que merece.

P.- ¿Hay vinos buenos y malos? ¿Vinos que nos gusta y que no? ¿Vinos que maridan bien con una cosa pero no con otra?

R.- Hay vinos correctos y vinos no tan correctos, honestos y no tan honestos, diría yo. Cada elaborador utiliza sus técnicas y modo de vinificar y hay que respetarlo. Podremos estar más o menos de acuerdo en los estilos de elaboración, pero todo es respetable.

Hay vinos maravillosos, que hacen vibrar, que emocionan, pues transmiten energía, pero eso es muy personal, y no el mismo vino puede transmitir emoción a cualquier persona. Repito, son cuestiones muy personales y afortunadamente, hoy día en España se elaboran vinos de multitud de estilos y con distintos enfoques que nos permiten disfrutar y divertirnos al máximo.

P.- Ya que usted es manchego, ¿qué nos puede decir de los vinos de La Mancha?

R.- Que año tras año mejoran, que es una gran olvidada y denostada en la identidad de vinos de calidad, pero que afortunadamente hay ya algunos elaboradores en nuestra región que están haciendo cosas estupendas, vinificaciones de alto nivel con algunas variedades autóctonas que es lo que otorga tipicidad, pues a la contra y por ser un poco autocrítico, no comparto las obsesiones que en nuestra región tienen otros elaboradores e incluso Denominaciones de Origen en apostar por variedades foráneas para sus vinos más abanderados, cuando con las autóctonas no apuestan por elaboraciones más complejas, con vinificaciones de calidad y apostando por lo nuestro. Me refiero a nuestra Airén. Hay mucho debate en torno a esto y me alargaría demasiado….

P.- Sus zonas de producción preferidas…

R.- La Mancha, Levante, Bierzo, Ribeira Sacra y Jerez

P.- ¿Qué hacemos para acercar el vino a los jóvenes?

R.- Hacérselo fácil, mejorando el servicio del vino en HORECA, teniendo en cuenta que las botellas han de conservarse adecuadamente, en condiciones higrométricas recomendadas, en copas con un mínimo de dignidad y a temperatura idónea. Pero, además, cualquier local de vinos debería tener un sumiller o un camarero especializado para que pueda contar ese vino al joven, hablar de la variedad, de cómo se ha elaborado, del estilo, contarle qué es una barrica, un viñedo y un envero, qué pasó en esa añada, cómo es el terreno de ese viñedo, etc.

Contar historias sobre ese vino, aportarle valor, enseñando a catar con facilidad, con sencillez y sobre todo que haya bonitas y buenas noticias en torno al vino y no al revés. Me refiero a los medios de comunicación.

P.- No queremos pasar la ocasión sin que nos recomiende algunos vinos. Un tinto, un blanco, un rosado y un espumoso.

R.- Les diría que busquen honestidad en un vino, aromas y sabores francos, no artificales, y a partir de ahí, si les hace feliz ese vino, ese en concreto, es el que les recomedaría.

José Carlos Rodríguez Maroto no quiere dejar pasar la oportunidad para lanzar un mensaje: “Me gustaría que entre todos seamos capaces de hacer que el vino fluya, con sencillez, pero con respeto, con valentía, sin prejuicios pero con cultura. E nuestra manos está y en la de todos aquellas personas de las que el vino forma parte”.

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Un comentario en José Carlos Rodríguez: “Un sumiller es una figura crucial para que la hostelería de calidad despegue”

Adán Israel el 29 julio, 2018 a las 12:52 am:

Chatograto es un ejemplo a seguir, sin ser hostelero se ha formado y redirigido hacia la Sumillería para llegar a ser un referente, esfuerzo, dedicación, amor por el oficio, humildad y bonhomía. Lo tiene todo.
Un orgullo ser su amigo.

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