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Noelia Callejo: “La producción ecológica es el futuro”

Mª Carmen González

La de Félix Callejo es una bodega familiar situada en un enclave privilegiado de la Ribera del Duero, Sotillo de la Ribera, una zona con una altitud entre los 860-930 metros y con diferentes tipos de suelo, que produce unos vinos muy característicos. La calidad de sus vinos viene determinada también por otra circunstancia: su modo de producción ecológica y la adaptación al calendario y al ritmo biodinámico. De estas cuestiones hablamos con Noelia Callejo, enóloga de la bodega, que lo tiene claro: “la producción ecológica es el futuro; sin duda”.

Noelia forma, junto a su hermano José Félix, el equipo de enólogos de una bodega cuya producción se hace, enteramente, en ecológico. “Para nosotros es una filosofía de trabajo, es lo que entendemos que permite elaborar vinos de calidad”, afirma. Aunque Noelia precisa que, “más que ecológica”, la de Callejo es una “manera lógica” de trabajar.

“Cuando dices ecológica la gente empieza a poner caras raras y a pensar que eres un hippy y que no intervienes en la viña y la dejas hacer, y es todo lo contrario. Supone muchísimo más trabajo en viñedo, mayor capacidad de interpretación, ser más profesional a la hora de trabajar en la viña; no puedes dejar de aprender”, nos cuenta Noelia.

En Félix Callejo trabajan de esta manera, “con rendimientos muy bajitos, cuidando el suelo de manera que esté alimentado regularmente, sin usar abonos ni herbicidas, cuidando mucho el vigor para que haya racimos sueltitos y siempre con más o menos la misma cantidad”. “Es lo que nos da regularidad, una consistencia en el tiempo”, explica.

En este sentido, comenta que en Callejo siempre han disfrutado de buenas añadas. “La de 2013 fue una de las más complicadas de la historia en Ribera del Duero, pero nosotros tuvimos una añada espectacular”. “Fue castastrófica en la zona, con botrytis, pero para nosotros fue muy buena, y tuvimos vinos en toda nuestra gama, incluida el ‘Félix Callejo’, que es el vino de más alta gama”.

En Callejo utilizan también técnicas de biodinámica, en función del calendario y los ciclos lunares. Son técnicas aprendidas por Noelia en sus muchos años de formación en lugares como Araujo Estate, en Napa, California.

Y es que la joven enóloga, tras acabar la Universidad, decidió viajar al ‘nuevo mundo’ para conocer diferentes modos de elaboración del vino. Quería conocer las técnicas y métodos de lugares con menos tradición vinícola, ya que aquí en Europa, “quizás esté todo demasiado encorsetado”. Y marchó a trabajar a Araujo Estate, “una bodega muy pequeñita, de 15 hectáreas y viñedo propio, que trabaja de manera muy especial, de manera ecológica y biodinámica”.

Y la experiencia fue muy satisfactoria. “Utilizaban técnicas que aquí no había visto ni en la Universidad, y tuve que realizar una labor de desaprendizaje de todo lo que había aprendido para poder tener una visión propia de las cosas, sobre todo de la viticultura”.

Tan satisfactoria que decidió volver tiempo después, no sin antes trabajar en Viña Cobos, en Mendoza (Argentina). “Un tipo de viticultura muy diferente, otra forma de ver las cosas, y un mercado emergente en aquella época y muy interesante para poder aprender”.

Pero la afición por la viticultura le viene a Noelia desde niña. Con un padre, un abuelo y un bisabuelo relacionados de alguna manera con el vino, su futuro parecía más o menos decidido. “Está claro que hemos crecido con el mundo del vino a nuestro alrededor, pero es un mundo que te tiene que gustar. Si no te gusta este oficio no te vas a dedicar, aunque sea una empresa familiar, porque requiere una dedicación y si no te gusta va a ser una obligación”. Pero le gustó. A ella y a sus hermanos. De hecho, de cinco hermanos, cuatro trabajan en la bodega familiar.

Félix Callejo puso en marcha su bodega en 1989, cuando Noelia tenía ocho años. La filosofía de la bodega es “hacer vinos de viñedo; expresar el sabor de nuestros viñedos en los vinos”. “Tratamos de transmitir lo que está pasando en el viñedo y lo que se crea cada añada en el vino”, explica Noelia, quien comenta que la filosofía de la bodega “ha ido evolucionando” con el tiempo, “no cambiando”.

En este sentido, indica que están en “continuos cambios”, investigando, buscando nuevas técnicas y marcos de plantación, sabores y matices distintos en los vinos… Y es que la curiosidad y la investigación es una de las cualidades de las nuevas generaciones de Callejo, pero sin olvidar la tradición y el apego a la tierra.

Al respecto, nos habla de la variedad albillo, una blanca autóctona de la zona, permitida en Ribera del Duero pero solo como variedad complementaria en los tintos, pero a la que ven “muchísimo potencial”, y con la que quieren seguir investigando. “Creemos en el albillo y creemos que se pueden hacer cosas muy interesantes”, explica Callejo, quien destaca que, precisamente, de uno de los vinos de los que se siente más orgullosa es de ‘el Lebrero’, elaborado con esta variedad.

“Hacemos este vino blanco de guarda con albillo. La primera añada salió en 2012 y ahora que estamos en la de 2015, cuando probamos la 2012 alucinamos; está increíble. Y es que son vinos blancos que merecen la pena guardarlos porque van evolucionando”, comenta Noelia, quien señala que se trata solo de 5.000 botellas pero que están “muy orgullosos” de ese vino.

Para Callejo, las cuestiones legales relacionadas con variedades y DO “no son un impedimento” ni una “limitación” a la hora de elaborar vinos. Tienen la ya citada albillo, y también elaboran un coupage con tempranillo, merlot y syrah (tampoco permitida en Ribera), amparada por Vinos de la Tierra de Castilla-León. “Nadie está atado a nada; si no puedes hacer Ribera del Duero, pues sale como Tierra de Castilla-León, pero siempre buscando la autenticidad en el trabajo. En Callejo, no obstante, trabajan fundamentalmente con Tempranillo, aunque a Noelia le gusta destacar que tienen “cinco tipos de Tempranillo”, debido a los diferentes tipos de suelo de que disponen en sus parcelas. “Y es que el suelo de grava, por ejemplo, no tiene nada que ver con los calizos o los arcillosos”.

De cara al futuro no tienen pensado trabajar con otras variedades, aunque sí tienen en mente elaborar un monovarietal de Syrah, así como seguir investigando con la albillo, con maceraciones prefermentativas más largas.

Dejamos para el final a una figura de gran importancia en el desarrollo de Bodegas Félix Callejo, que no es otra que Pilar, madre de Noelia y esposa del fundador de la bodega. “Es el engranaje; el nexo de unión de todos nosotros”, comenta la enóloga. “Su nombre tiene que ver mucho con ella; es como un pilar, es la que nos ha escuchado en momentos difíciles, la que nos ha ayudado a gestionar los fracasos e ir poco a poco”. Y a una mujer así no le podía faltar un homenaje en forma de vino: “Viña Pilar”.

 

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