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Déjate seducir por el mundo del vino

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Pues no

J.A.L

Hacía mucho tiempo que no “daba un repaso a algunos”. Ustedes saben que me molesta criticar porque, que yo sepa, nadie está en posesión de la verdad y para ser crítico hay que saber mucho y, por si fuera poco, los “críticos anónimos” han copado los “medios sociales” con una sabiduría que poco nos deja a los que hemos dedicado gran parte de nuestra vida… a comentar dando una opinión razonable y argumentada.

Pues bien. Resulta que, una vez más, la tele nos trae imágenes de gente que va a cenar, a comer o a “bailar la jota” a casa de otra gente. Al parecer no lo pasan tan bien como se ve, pero lo que sí está claro es que todos llevan su bolsita con lo que luego resulta ser una botella de vino.

Sin duda, uno de los mejores regalos del mundo. “Si el vino viene, viene la vida.” Lo que quiero aclarar, para responder a algunas preguntas de buenos y pacientes amigos, es que usted puede llevar el vino que quiera y cuando quiera, pero, el anfitrión no tiene ninguna, repito, ninguna obligación, de abrir la botella que usted le ha llevado.

Puede que la guarde y le invite otro día para probarlo o puede que no la abra. Normalmente, su anfitrión, ya ha previsto no solamente el vino, sino las demás bebidas que van a formar parte del banquete que ha preparado para usted.

Es posible que su obsequio case con lo ya preparado o no. En cualquier caso, si usted no avisa con tiempo de que va a llevar tal o cual vino y su anfitrión se lo acepta, se puede encontrar con un beso en la mejilla y la botella que entra a formar parte de la alacena de su anfitrión.

Estas son normas de “educación y protocolo” de eso que tanto se habla ahora y que muy pocos dominan. En todo caso, amigos, déjense llevar por la razón y pónganse en lugar del invitado/invitador. Verán cómo las cosas son más sencillas de lo que parecen.

Sean felices.

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