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Quitín: un refugio para los sabores de siempre

Jaime Nicolau

Hoy voy a volver a fallarle a mi amigo Benito saltándome una norma sagrada. Hoy voy a recomendar uno de esos rincones únicos que salpican la ciudad de Valencia y su área metropolitana y que te reconcilian con los sabores de siempre tratados con una honestidad que no está de moda, pero que te reconforta como pocas. Al tiempo me doy cuenta de que ya es lugar de peregrinaje obligado. El Restaurante Quitín es una casa de comidas de las de toda la vida, no en vano lleva en el mismo rincón de una calle de la parte de Burjassot más pegada a Benimamet desde 1922. Hoy la regenta la cuarta generación de la familia.

Algunos lugareños, los más veteranos, quizás la recuerden como Quiquet. Así se llamó hasta que en la década de los ’90 se puso de moda aquello de las patentes y marcas y el nombre lo hizo suyo otro mítico Ca Quiquet de la gastronomía valenciana, este en Beniparrell. Ni se inmutaron los herederos de la familia Riera Bernial que tenían ese nombre en su restaurante desde 1922. Les pareció hasta normal, y viraron a Quitín. La parroquia siguió peregrinando de la misma manera hasta su bello local. La verdad es que da gusto encontrarse con lugares de este nivel en la nada. Son auténticos tesoros escondidos.

Una completa carta te deja claro que el producto manda. Funcionan con un plato del día, arroz al horno en nuestra visita, y el resto carta. Añadimos entrantes como un espectacular sepionet y boquerones en vinagre. Pero al resto de mesas del repleto salón, les recomiendo reservar si tienen pensado ir, empiezan a llegar platos que van desde la pizza casera hasta un espectacular entrecotte, que cuentan con dos ingredientes en común: el cariño y la calidad. De la carta destacamos también los arroces, que se pueden encargar aunque no sean el del día: Arroz a banda, al horno, paella valenciana, meloso de pescado, en fessols y nabs, fideuà, fideuà de boletus y foie, de chipirones y gambas o arroz con bogavante.

Se lo contamos a modo de muestra, porque ya hemos convenido con el actual propietario, que la siguiente visita la realizará David Blay. Nuestro contador de historias y, si puede, le acompañará nuestro querido José Antonio López. Porque la visita vale la pena por lo que llega a la mesa, la historia que se esconde detrás no le anda a la zaga. Así que prometido: este equipo volverá a por un reportaje que apunta a triunfo.

 

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