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Déjate seducir por el mundo del vino

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Territorio

Para chula yo, Chulilla

Tenido como uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad Valenciana, se ofrece al visitante como una colada recién tendida. Que trepa hasta la misma base de un castillo montano de origen islámico. Del otro lado: el vacío. Solo apto para espíritus libres y verticales.

La puerta de los Serranos

Un buen profesor. Un paseo fluvial y una playa continental. Y pueblos de pasado árabe, unidos por un camino de agua y vida. Y a su lado, una carretera que les obligará a desandar parte de ella: la CV-377.

Sencillamente Alcoy

La conquista del paisaje. Ese es el regalo que ofrece la CV-797 camino del Parque Natural de la Font Roja. Y a sus pies, una ciudad. Solo hay que cruzar uno de sus puentes para acariciar sus orillas moras, cristianas, modernistas y fabriles.

Reflejos dorados a la orilla del Turia

La ruta de las riberas del Turia. Un barrio de obradores de cerámica de origen medieval. El secreto mejor guardado. Y los restos de un palacio visigodo fechado en el S VII. Todo aquí al lado. Aquí mismo. ¡Tan cerca!

Carreteras como versos

Unas carreteras que se internan en el corazón de una sierra que palpita vida por todas partes y que el viajero se dispone a recorrer para encontrarse finalmente con ustedes. Porque la Mariola les acogerá como el regazo de una madre.

El río de los valencianos

El río tiene sus edades. Nace, crece, madura, envejece. Tal vez el río represente mejor que ningún otro fenómeno el fluir de la vida. Un inicio de momentos cristalinos llenos de inocencia. Hasta que encara los primeros obstáculos.

A la orilla del río Clariano

Maestros vidrieros; un templo masónico; un mirto milenario; unos ojos de destellos azul turquesa y verde esmeralda. Y guardándolo todo: dos gigantes orográficos. ¡Bienvenidos a la comarca de la Vall d’Albaida!

Donde se abrazan los ríos

Tres paisajes cofrentinos. Un castillo asentado sobre la chimenea de un volcán. Una olla que te sube los colores. Y el punto final de un viaje que en realidad es un comienzo.

La tierra del silencio

Un hito en el curso del río Cabriel: La Noria hidráulica de Casas del Río. Los Sardineros: un pueblo abandonado dejado de la mano de Dios y de la de los hombres. Y una casita de muñecas que guarda en su interior un manantial con muy malos humos: el Balneario de Fuentepodrida.

Una tierra mágica

Un museo arqueológico que es una revelación. Un paisaje compuesto de una paleta de colores dorados y ocres. Y una ribera habitada por los últimos hortelanos cabrielinos. Bienvenidos a la otra orilla del río Cabriel: la Manchuela.