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Déjate seducir por el mundo del vino

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Territorio

Tierra de trabajo y grandes pasiones

Un queso medalla de oro; una mandíbula de hipopótamo de 5.5 millones de años; una fábrica de cera hecha por abejas; y una gastronomía entre dos orillas. Hitos de una carretera única: la Nacional-330

Donde empieza y termina todo

Un viaje a contracorriente. Al lugar donde nacen los ríos. Un océano de montañas ibéricas habitadas desde antiguo por pueblos trashumantes. Emigrantes de ida y vuelta.

De Alicante a Francia, pasando por Mustiguillo y Casa Baltasar

En un viaje por carretera, al pasar por la meseta valenciana, el Altiplano de Utiel-Requena, no puede faltar la visita al Mustiguillo, que da nombre a la bodega DOP El Terrerazo, entre las cien mejores bodegas del mundo, con Antonio Carrión Martínez y sus compañeros María Rodríguez y Toni Argilés.
Ni una parada en Casa Baltasar, cuando pasas por Aliaguilla (Cuenca), para disfrutar de la cocina de Resurrección García.

A las Puertas del Cielo

Una postal medieval en activo; un parque natural abierto a todos los públicos; y un pueblo que reúne tres culturas: íbera, islámica y cristiana. Todo en los márgenes de la carretera comarcal Cv-333.

La tierra ignorada

Iglesias de Reconquista, huertas que son vergeles, pueblos antiguos y una gastronomía heroica. El “Rincón” que lucha por dejar de ser una isla perdida.

La tierra que envuelve

Porciones de sosiego. Templos secretos. Bosques peinados. Y un vino que sabe a un paisaje que fue habitado por un pueblo que bautizó una península. Atravesamos la N-322.

El país donde viven las estrellas

Un cielo Reserva de la Humanidad. Bosques interminables y montañas, muchas montañas. Y entre medias un paisaje compuesto de palabras ancestrales, memoria de un mundo agrícola y ganadero varias veces centenario.

Gandia, hija de la luz

Una galería de arte Patrimonio de la Humanidad. Un claustro mudéjar a la orilla del Mediterráneo. Un Palacio Ducal que lleva hasta Roma. Y todo bajo la atenta mirada de una montaña arcádica. Orillada sus faldas por la CV-675.

Para chula yo, Chulilla

Tenido como uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad Valenciana, se ofrece al visitante como una colada recién tendida. Que trepa hasta la misma base de un castillo montano de origen islámico. Del otro lado: el vacío. Solo apto para espíritus libres y verticales.

La puerta de los Serranos

Un buen profesor. Un paseo fluvial y una playa continental. Y pueblos de pasado árabe, unidos por un camino de agua y vida. Y a su lado, una carretera que les obligará a desandar parte de ella: la CV-377.