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Una colonia de ‘pingüinos’ invade el Xiringuito

José Antonio López
La cosa viene de lejos, exactamente desde junio, pero la explosión llegó en agosto y se quedan todo septiembre, octubre, y lo que venga.

Liuba y Andrés, los dueños del Xiringuito Postiguet, clásico local donde los haya y situado al final de la playa del Postiguet de Alicante, son viajeros de los que no paran. Los pocos meses que el negocio se cierra se dedican a recorrer el mundo, llevando consigo la filosofía de su negocio. Este año querían tener algo nuevo que ofrecer a su parroquia y tenía que ser diferente. Liuba llevaba tiempo buscando “un artefacto cómodo y acorde con el Xiringuito” y mira por dónde, un día apareció el primer “pingüino” que, debido al éxito obtenido, plagó la zona de playa que corresponde al local.

No me digan que no es curioso. Hay quien dice que vinieron porque había corrido la voz de que aquí se servía el mejor “fish and chips” del mundo. Sea lo que sea, el caso es que añaden un toque muy especial a un local distinto y creativo.

El verano no ha acabado para el Xiringuito. He esperado hasta septiembre para saludar a estos buenos amigos porque era difícil contactar con ellos y mucho menos “robarles” parte de su tiempo, que deben a sus clientes. Estos meses han sido de lleno total.

Y siguen en septiembre, en octubre y parte de noviembre. Es ahora cuando se puede disfrutar plenamente y sin apreturas de un local simpático enclavado en la propia arena de la playa. El clima sigue siendo bueno y no hace tanto “frío” como para no poder gozar de las noches del Xiringuito Postiguet.

“Hemos cambiado muchas cosas. Mesas, cojines, asientos, cubertería y sobre todo los vasos, que hemos encontrado los mejores para servir nuestros cócteles y bebidas en general. Tienes que tener en cuenta que son distintos por la normativa que rige en estos locales”, explican.

Antorchas y velas marcan el perímetro del local y, en la noche, se crea un ambiente íntimo y tranquilo que te invita a pasar muchas más horas de las que tienes previsto.

Se está a gusto. Simplemente.

A esto hay que añadir la música en directo que ha llenado el local y aledaños durante varios días a la semana. “Estaba dentro de nuestros proyectos y lo más importante para nosotros era, además de conseguir buenos grupos, que este tipo de actividades no aumentara el precio de las consumiciones. A base de cálculos matemáticos lo hemos conseguido”.

Para quien no conozca el Xiringuito hemos de decir que no es un local típicamente playero. No hay sardinas ni nada por el estilo. Es un local atractivo y cómodo donde se puede tomar desde un buen café a uno de los platos seleccionados dentro de una amplia carta, pero eso sí, cocina de primera con muy buenos productos y también especial. Las tardes y las noches los protagonistas son los cócteles, que los hay para todos los gustos. Como especial está que la cocina permanece abierta todo el día.

“El coco-loco ha sido el rey este año, hemos agotado la producción de cocos”. Y es que es atractivo desde su presentación. A un coco ya limpio se le practica una abertura con un “artilugio especial” y se va rellenando de lo que el cliente quiera, ya sea de un combinado con alcohol, o de zumos o de frutas. El coco lo admite todo y les puedo asegurar que está realmente bueno.

La cocina ya está en marcha y los comensales en sus puestos de salida. Son apenas las doce de la mañana, pero ustedes saben que muchos turistas a estas horas ya empiezan a enviar comandas.

Andrés va enumerando algunos de los platos nuevos y los clásicos que no hay forma de sacarlos de la carta.

La hamburguesa italiana con tomate seco, pesto casero, rúcula, parmesano y 130 gramos de ternera de novilla. La ensalada griega servida dentro de una pita con hummus casero y mil y una verduras combinadas con especias. La Fishburguer, una hamburguesa de pescado, concretamente de merluza en tempura con una salsa tártara y unos toques muy especiales.

Y cómo no, el clásico de toda la vida, el pulpo a la plancha con patata de río, aceite arbequina y un toque que no me lo dice.

Buenos vinos, buenos licores, tranquilidad y mucha paz.

He vuelto al Xiringuito Postiguet después de un año. A Liuba y a Andrés, junto con su equipo, les va bien. Es el fruto de muchos años de dedicación y esfuerzo. Estarán abiertos hasta mediados de noviembre. Todavía podemos ir.

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