Se advierte al usuario del uso de cookies propias y de terceros de personalización y de análisis al navegar por esta página web para mejorar nuestros servicios y recopilar información estrictamente estadística de la navegación en nuestro sitio web. Política de cookies Acepto No acepto

170925-bmw-engasa

Déjate seducir por el mundo del vino

Menú

Una tierra en cada orilla

Un apellido que es una institución. Una antigua Casa de Postas en activo. Un paraje fruto del duelo entre la piedra, el agua y el viento. Y uniéndolo todo: la carretera histórica construida por Lucio del Valle en 1850.

Texto: Rubén López Morán Foto: Fernando Murad Vídeo: Vincent Loop – Fernando Murad

 

Hay apellidos que son una marca. Incluso hay algunos que se han convertido en un adjetivo. Como por ejemplo berlanguiano, -a: Dícese del lenguaje, del estilo o de otros caracteres que matizan la realidad de modo tragicómico con una finalidad crítica. Esta voz aún no ha sido recogida en el Diccionario de la Real Academia. Pero todo se andará. Como se andará algún día sobre el puente que cierra el itinerario de Los Cuchillos del Cabriel. Ahora un armazón de hierro que sólo se cruza pegado a su frío pretil, porque las tablas de madera que facilitaban el paso se pudrieron. Es una de nuestras reivindicaciones históricas, que se habilite este puente, subraya Fidel García Berlanga, sobrino del director de cine Luis García Berlanga, y propietario del Centro de Agroturismo Rural Venta de Contreras. Porque uniría la Reserva Natural de las Hoces del Cabriel, en la orilla de Castilla-La Mancha, y el Parque Natural del mismo nombre, de la Comunidad Valenciana, abriendo muchas posibilidades a un turismo ecológico y responsable, argumenta Fidel.

De ese modo podríamos recorrer el Valle de Fonseca y acercarnos hasta las mismas Hoces. Una ruta que haría salivar a los senderistas más entregados. Sin embargo toca volver por donde hemos venido. Una circunstancia que el viajero aprovecha para repasar las confidencias de un hombre que ha hecho de este tramo del río una declaración de intenciones: que el viaje, el intercambio, el respeto, y el conocimiento mutuo sean los verdaderos protagonistas del turismo; punto 1 de la Carta del Cabriel por un Agroturismo responsable. El viajero le da un Me gusta y COMPARTE.

 

Los Cuchillos
Este apodo albaceteño se lo ha ganado a conciencia. La conciencia de millones de años rebanando los estratos de calizas y dolomías hasta dejarlos en roca viva. Un perfil capaz de infligir profundos arañazos al cielo que rozan los picos Torre Negra, Torre del Cabriel, Torreón de la Moneda y Alto Contreras. No obstante, Los Cuchillos es un paisaje compuesto de muchos paisajes. Está el de carácter vertical, donde antaño los pies de gato bailaban sus tangos en la roca (Pedro Notario fue el primero en abrir vías de escalada en 1956). Están también el que escolta las pausadas aguas del Cabriel y el río en sí mismo.

Hace unos años el visitante disponía de unos paneles interpretativos que le ayudaban a traducir lo que tenía delante. Hoy de aquellos paneles, como del Centro de Interpretación de la Reserva Natural Hoces del Cabriel, quedan los tocones de madera donde apoyaban unos; y del otro, la vivienda que lo albergaba cerrada a cal y canto. Desde la Venta de Contreras estamos recogiendo firmas para que se abra de nuevo y exista un punto de información y de control de acceso que desde los años de los recortes no existe, denuncia Fidel.

De aquel itinerario interpretativo que discurre paralelo al río quedan sus actores naturales. Los de toda la vida. A saber, una escoba de bruja o pina (un hongo parasitario en forma de protuberancia algodonosa en la rama de un pino); los restos de un horno de cal; la vegetación de ribera y la que prospera en los pliegues más umbríos del apuñalamiento de Los Cuchillos que desde el Melonar (una antigua huerta que hoy está salpicada de olivos), parece el dorso dentado de un dinosaurio. Aun así, el viajero no quiere abandonar el escenario sin llevarse consigo los nombres de los pueblos silenciosos que le han acogido gratuitamente. A orillas del río: un bosque de galería habitado por chopos, álamos, madroños, fresnos, sauces, cañizos y juncos; enmarañándose, zarzaparrilla y madreselva; e invadiendo el camino, lentisclo, coscoja y brezo. Trepando ladera arriba, té de roca, tomillo, espliego, sabina, enebro y boj. Y aferrados a las repisas rocosas: pino blanco y carrascas. De fondo, el agua musical del río y el canto de los pájaros. Si respiran ahora se llevarán consigo una bocanada de aire libre y puro. ¡Respiren! ¡Respiren!

La Venta de Contreras (s. XVI-XVII)
A veces no sólo se heredan los inmuebles sino también las pasiones. Y la Venta de Contreras, antigua Casa de Postas y Pontazgo del siglo XVI o XVII cumple ambas. Fidel García Berlanga hijo empieza a hacer memoria. Mi padre la alquila en 1957. Con la intención de convertirla en un establecimiento de turismo rural de montaña. En los años sesenta la compra definitivamente y monta un hotelito de cierto lujo. Por aquí han pasado Ava Gardner, junto con alguno de sus amantes, así como la familia Farrow siendo Mia una niña. Aparte de escritores y cineastas, como por ejemplo Hemingway, los Goytisolo y Fernando Trueba.

En los años 70 comienza una progresiva y lenta decadencia porque entra en servicio el tramo que salvaba el Puerto de Contreras por el Embalse (la antigua Nacional-III). Mi padre fallece en 1993. Y en el 2000 me decido a recuperarla tras un periodo de semiabandono. Con la intención de convertirla en un polo de atracción de un turismo no dañino ni agresivo con el entorno. Un enclave de un turismo comunitario y participativo que en la actualidad se asienta sobre un camping de 50 parcelas, unas antiguas casitas rurales y un albergue juvenil de 32 plazas.

Hasta aquí parte de su pasado. ¿Y su porvenir? El porvenir pasa por la reforma que están llevando a cabo en la Venta. Por las 10 habitaciones dobles que se ubicarán en breve en la planta alta. Por la cocina y el comedor colectivo de la planta baja. ¿Y el presente? El presente, por el Bar que está abierto a todos los viajeros de paso. Incluso para quien escribe los nombres de Manolo Roda, más conocido en la comarca por Roque, que desde hace 4 años, junto a Fidel, montan la Muestra de Uvas Autóctonas de las comarcas de la Manchuela y Utiel-Requena; del Tío Celestino, ‘el cosero’ del Cabriel, que se dedicaba a repartir lo que la gente del río necesitaba, el precedente del servicio de paquetería MRW, apostilla jocosamente Fidel. O de Julio César, como suena, que está recuperando en una ribera del río todos los taxones forestales de la península Ibérica. Y tantos otros que se los llevó el tiempo o las aguas cristalinas del Cabriel, que desde este balcón de la Venta se reflejan en miles de espejos móviles.

 

Una carretera histórica
El viajero es consciente de que se acerca la hora de carretera y manta. Nada más termine la mesa y mantel junto al porche de la Venta. Fidel ha abierto un tinto Aniceta Bobal de Ángeles Novella. Un vino joven y ecológico que acompaña solícito una ensalada de berenjena ahumada con cebolla pochada, ajoarriero y un guiso de cordero. Ahora bien, en esta ocasión, el viajero no se incorporará a una carretera cualquiera, sino a la que construyó Lucio del Valle en 1850. Estamos ante otra de las reivindicaciones eternas de la Venta: que esta carretera histórica sea declarada Monumento Nacional y sea tratada como tal. Porque por ella no sólo ha pasado una parte importante de la historia contemporánea de España (visionen en Enlaces de Interés el fragmento del NO-DO titulado Franco y Valencia 1957-1962), sino que además conserva elementos originales del trazado decimonónico: los hitos que marcaban los puntos kilométricos y los quitamiedos de hormigón.

Salven el río por el puente que marca la frontera provincial entre Cuenca y Valencia, y desestimen la advertencia “carretera cortada”. Continúen dirección Villargordo del Cabriel. Asciendan el Puerto de Contreras por la carretera de las Cabrillas (Atención: habitual cruzarse con cabras hispánicas), superen la Presa, el barrio obrero y la fábrica de cemento en ruinas. Y un poco antes de coronar, de asomarse al Altiplano Utiel-Requena, desvíense por una pista forestal que les conducirá a algunas de las cicatrices que dejó la Historia en el paisaje: las trincheras que datan de la Guerra de la Independencia y de las Guerras Carlistas.

Si la ascensión del puerto no les ha dejado exhaustos. Entonces el objetivo es Mirador Peñas Blancas. Desde él disfrutarán de una vista de pájaro sobre todo lo leído. Y el viajero espera que en el futuro sobre todo lo vivido también. Un futuro que espera más amplio del que gozó la telegrafía óptica y por ende los torreones pertenecientes a la línea 2 del tramo Madrid-Valencia. Uno de ellos aquí mismo, en el Alto de la Paradilla de Villagordo. Justo antes de la depresión del Cabriel. Un ejemplo de obsolescencia, en este caso no programada, ya que al poco de entrar en funcionamiento (1849), en Europa ya funcionaba la telegrafía eléctrica. Desde el mirador alcanzarán una panorámica cenital. El viajero cree oír música. Proviene del barrio obrero de la Presa. Pero en las noches de verano, cuando el cielo se viste de estrellas, la música fluye desde la misma Venta de Contreras. Con la celebración de su Festival Reggae-Love que va ya por su IV edición. Este próximo año estaremos atentos a su Agenda Verane-ARTE. Para darle un Me gusta y COMPARTIR-la contigo. Sí contigo, por lejos que estés. Y, por supuesto, con todos ustedes.

 

ENLACES DE INTERÉS
Pág. Web Venta de Contreras www.hocesdelcabriel.com

Pág. de facebook Venta www.facebook.com/Venta-de-Contreras-118337204854041/

Turismo Castilla-La Mancha www.turismocastillalamancha.es

Fragmento del NO-DO https://www.youtube.com/watch?v=wQkFpCRwsnk&feature=youtu.be

 

ITINERARIO EN COCHE
Incorporarse a la A-3 Madrid-Valencia. Si vienen desde Valencia, dejad la A-3 en Villargordo del Cabriel, para coger la N-III. Una vez crucen el Embalse de Contreras y su último túnel, el del Collado, a la margen izquierda se observa la indicación: Reserva Natural. Hoces del Cabriel. Puerto Contreras. Si vienen desde Madrid,  salirse en Cuenca-Minglanilla, tomar N-III hasta encontrarse la misma indicación. Esta vez a la margen derecha.

Artículos en imágenes

0 comentarios en Una tierra en cada orilla

Deja tu comentario

Tu e-mail no será visible.

* Requerido

* Requerido