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Club de Campo K7: comer bien después de 35 años

David Blay Tapia
Todos, en algún momento, hemos utilizado las instalaciones, visitado o simplemente pasado por delante del polideportivo K7. Su cercanía a la Ciudad Deportiva de Paterna y de Kinépolis, el hecho de disponer de un pabellón cubierto o haberse convertido en pionero en la instalación de pistas de pádel nos llevaron allí una o varias veces. Y lo recordamos, en muchas ocasiones, con cierta nostalgia juvenil.

Sin embargo, nunca nos marcó lo que allí comimos. Apenas algún buen bocadillo. Quizá una cerveza después de hacer deporte. Pero no solías quedarte allí a tomar el menú de mediodía. Y mucho menos acudías adrede si no tenías plan un fin de semana.

Pero las tornas se han dado completamente la vuelta desde el mes de abril. Porque con la adquisición del recinto por parte del empresario Jorge de Fuentes, a la modernización de las instalaciones le siguió la apuesta por la gastronomía como parte principal de su nuevo atractivo. Tanto para sus más de 1.000 socios como para aquellos que pasan de manera intermitente.

La razón se llama José Luis De Vicente. Autodidacta, aunque aprendiz de técnicas de Martín Berasategui a raíz de su paso por Masía de Xamandreu. Pero al que muchas personas recordarán por un local en Cánovas llamado Sa Fonda.

Damnificado inicial de la época donde tus padres te decían ‘estudia algo de verdad y ya veremos’ cuando exponías que querías ser cocinero. Se licenció en tratamiento de aguas y Farmacia. hHasta su primo se lo llevó a la finca situada en Bétera. Allí aprendió no solo a hacer recetas sino a organizarse. Y tras hacer frente casi en solitario a eventos de más de 1.500 personas, vio que abrir un restaurante debía suponer un reto más sencillo.

Cuando trató de hacerlo, los que fueron sus jefes le reclamaron para un supercatering en El Plantío. Pero el inicio de la crisis llevó a los bancos a denegarles el crédito. Y a él y a su hermana, harta también del sector inmobiliario, a establecerse por su cuenta en la calle Císcar ofreciendo pintxos, tapas y arroces de calidad. Y destacando en la zona con más oferta por metro cuadrado de la ciudad.

Pero el crecimiento de la familia, el paso fallido por Caravan en una Ruzafa todavía demasiado incipiente y volver a la cuenta ajena acabarían derivando en un feliz encuentro: Jorge de Fuentes cambiaba K7 para convertirlo en el primer Club de Campo de la región. Y buscaba una oferta culinaria a la altura de la nueva propuesta.

Habiendo estudiado desde hace tiempo la tendencia hacia las brasas, Jose lleva un mes y medio al frente de lo que antes solo era una cafetería y ahora ya es un restaurante a tener en cuenta. Con menús que por menos de 10 euros entre semana y menos de 17 sábados y domingos incluyen arroces y fideuàs, platos saludables y carnes como la entraña que ya se han convertido en referencia para los habituales.

Hace una semana sirvieron 80 cubiertos un miércoles. Y cada vez más personas, abonadas o no (porque cualquier externo puede ir a probar su cocina) comienzan a oír hablar de lo que ocurre allí. Con animación eón para los niños durante el fin de semana. Con terraza mirando a las instalaciones rodeadas de naturaleza. Y con la demostración de que no hace falta tener un local en la ciudad para poder atraer a cualquier tipo de público.

2 comentarios en Club de Campo K7: comer bien después de 35 años

LuisBF el 23 mayo, 2019 a las 7:32 pm:

Muy recomendable, comida sana, sabrosa en un lugar agradable.

Lara el 1 junio, 2019 a las 3:26 pm:

Una apuesta segura. He visitado en dos ocasiones el restaurante( y las que me quedan). Los entrantes, bien cuidados en su presentación y deliciosos. Los arroces de primera, los caldos sabrosos y con productos de primera. Tan ricos los secos como los melosos. Y la carne asada de sus parrillas como si estuvieras tomándola en Latinoamérica. En su punto. Los postres, la guinda que decora el plato! Espectacular! Parece mentira que con esos precios puedas comer a tanto nivel. Pero así es. Volveré las veces que haga falta. Mucha Suerte amigos míos.

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