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Déjate seducir por el mundo del vino

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Etiquetas que hablan

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Jaime Nicolau

El mundo del vino ha profesionalizado notablemente todas sus facetas y una de ellas es el cuidado de la imagen de los productos en la que juega un papel fundamental la etiqueta. Hoy les presentamos el trabajo de uno de los estudios de diseño que más etiquetas de vino diseña. El Estudio Pedro González ha logrado que sus diseños cuenten una historia al consumidor final. El caso más reciente es el diseño de la nueva gama de monovarietales de Vegamar, en las que aparecen, cambiando el color según la variedad de uva, las huellas de la mano aunque en el estudio recuerdan que la firma que les cambió el rumbo, hace más de 9 años, fue Hispano Suizas con un trabajo al que después ha precedido un notable éxito de la bodega y, por tanto, la imagen de la misma ha tenido una repercusión casi sin precedentes. Pero del trabajo del estudio con Hispano Suizas hablaremos en otra entrega.

Volvemos a Vegamar y las huellas de la mano. Estas manos simbolizan todo el proceso de elaboración de un vino en todas sus etapas. Las líneas de la mano guardan semejanza con el alineado del viñedo. Las manos de viticultor cuidan de éste durante todo el año con enorme trabajo y sacrificio. Y las manos del enólogo, convierten todo ese trabajo en un vino. Todo este proceso está simbolizado en las etiquetas que este estudio valenciano ha diseñado para la firma de Calles.

“Ha sido un trabajo duro, pero en el que hemos realizado un trabajo codo con codo con la bodega y con su enólogo. Tania Arastey -directiva de Vegamar y Grupo Disber- y Pablo Ossorio -que se sumó al proyecto de la firma hace unos meses- tenían muy claro lo que querían y nos lo transmitieron”, señala Pedro González.

“Tania tiene muy claro lo que quiere y necesita una imagen elegante, diferente, sencilla y que la gente lo recuerde. Hasta aquí lo que piden todos, pero no como lo piden todos. Yo siempre digo que nosotros hacemos mejores proyectos cuando el cliente nos encarga mejor. Una cosa es disparar al aire y otra que te guíen. Es un proceso en el que las ideas las pone el diseñador, pero hay todo un camino que hay que andar de la mano, hasta llegar a lo que ellos tenían en su cabeza”, añade el diseñador valenciano.

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“Al final uno de los aspectos en los que más nos centramos es que fuera único. Que el consumidor recordara fácilmente un vino que una vez probó. Es la esencia del diseño. Una imagen con comunica un buen producto y que marca un recuerdo”, analiza González.

“El punto de partida fue el simple hecho de coger una botella. A partir de ahí surgieron cosas preciosas. Empezamos a trabajar con la mancha de la mano, como elemento dentro de la etiqueta. Empezamos a hacer pruebas con nuestras propias manos manchándonos y a ver qué pasaba. Y nos dimos cuenta que esas manchas no sólo representaban el hecho de coger la botella, sino que también son las huellas del terruño, del que ha puesto el cariño en el viñedo, y la experiencia y el saber hacer”, añade y toma aire para continuar. “Era algo complejo y sencillo a la vez. El proyecto era con muy poco comunicar mucho y en una gama amplia. Al final lo conseguimos redondear con una presentación en la que tocamos estos puntos. Gustó mucho y además lo entendieron mucho, que es casi la parte más importante. Porque si no lo entienden es porque no se entiende lo que quieres transmitir. Ves feedback y parte del éxito del proyecto es que la gente también lo ha percibido de la misma manera. Además los vinos después están muy buenos con lo que la historia para el consumidor es redonda y acabada”.

“Estoy convencido de que la gente que tome cualquiera de estos vinos los recordará. Misión cumplida“, concluye González.

Y es que Pedro González se ha convertido en uno de los estudios de cabecera del sector del vino, no sólo en la Comunidad sino a nivel nacional, pues ha desarrollado proyectos para firmas punteras de otras zonas productoras. Aun así, el trabajo del diseñador valenciano tiene más recorrido y se inició en 1996.

Diferencia, calidad y, sobre todo, mucho trabajo en común con el cliente, son las claves del éxito de un empresario valenciano que un día se encontró en el camino una bodega que nacía y que hoy es referencia. Desde entonces el mundo del vino es un pilar notable para un proyecto sobresaliente.

 

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