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Julio Verne: “Queremos realizar nuestros sueños”

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José Antonio López
Me encantaría compartir con Juan Carlos y Cristina el descubrimiento del ‘rayo verde’ que me ha llevado de cráneo muchos años. Exactamente desde que leí el libro de Julio Verne del que soy un total seguidor.

“Queríamos dar un nombre o encontrar una figura que tuviese tanta fantasía, tantas ilusiones, tantas ganas de llegar a los demás, como tenemos nosotros. Nos identificamos con Julio Verne y bautizamos nuestro lugar de gastronomía, amistad, fantasía e inquietud por encontrar algo nuevo con su nombre”.

Estoy en este lugar. Es más que un restaurante. Son las diez de la mañana y están llegando algunas personas para almorzar. Sí, en Julio Verne se puede almorzar, tranquilamente, por el mismo importe que un almuerzo popular. Hay diferencia, estás en un local acogedor, diáfano, limpio y lleno de amistad. Suba las escaleras, son pocas, y disfrute de un almuerzo en este local.

Luego, cuéntelo.

Queríamos ofrecer algo más que el servicio de restaurante y pensamos que el almuerzo es un momento en el que la gente lo pasa mejor y se une más. Un corto periodo de tiempo, pero intenso. Abrimos a las 10 de la mañana y compartimos bocata”.

Intento recordar la cara de Juan Carlos en otro lugar que no sea Julio Verne. Soy buen fisonomista y es muy raro que olvide una cara pese a que transcurra mucho tiempo. Esperaré a recordar.

Julio Verne abrió sus puertas hace dos años y medio. Juan Carlos se cansó, a sus jóvenes cuarenta años, de dar vueltas de un sitio para otro. Quería su propio espacio y su propio proyecto. Aquí, y por ese motivo, comienza su historia.

Una vez más fue su madre quien le inculcó su primera ilusión por la cocina. Ella siempre ha estado ligada a la hostelería y gozaba al ver al joven que, con doce años, trabajaba junto a su hermano en Nevada. Hacía lo que podía.

“Aquí descubrí una nueva forma de vida. Me enseñaron a volar”.

Y él, quería aprender. Con quince años dominaba el arte de los arroces. “A base de trabajar mucho, escudriñar, preguntar, fracasar, volverte a levantar, volver a fracasar… A medio día, arroces y fideuàs, por las noches, plancha, en medio, preguntar otra vez y aprender”.

Cristina escucha a lo lejos compartiendo la forma de decir las cosas de este corazón andante. (Estoy a punto de saber dónde he conocido, anteriormente, al personaje).

“Llega un momento en que no tienes en cuenta las medidas. Puedo hacer cualquier tipo de arroz, a ojo. Es cuestión de experiencia. No puedo acordarme de tantos y tantos arroces que he hecho en mi vida”.

La experiencia no es sinónimo de máquina. El amor por la cocina existe. El respeto, se mantiene.

También tiene narices que se marcha a la mili ¡y le toca cocina¡ Eso por si le faltaba algo. Un autodidacta con experiencias de lo más variopintas.

De vuelta a casa entra a trabajar en El Corte Inglés. (¡Tate, aquí te he pillado!). Trabaja con Antonio Márquez y con Ángel Lázaro y con un montón de compañeros, entre los que se encontraba un servidor.

Eran los tiempos de oro de los restaurantes de El Corte Inglés. Estamos de acuerdo en que aprendimos de todo. Disciplina, trabajo y pasión por lo que hacíamos.

Juan Carlos siguió, un servidor se fue a otros departamentos. Me emociona encontrar a un compañero que ama tanto la hostelería como yo.

Sigue con sus arroces y amplía campo con las carnes, los pescados, las verduras, las frutas… la cocina mediterránea entra de lleno en su cerebro creándole la necesidad de aportar unos toques distintos y creativos a los productos frescos de siempre. Respetándolos y cuidándolos.

“Buscaba una creatividad especial”.

Y mira por dónde se encuentra trabajando con su admirado Óscar Torrijos. De aquí aprende la evolución, las nuevas máquinas, las formas distintas de hacer las cosas…

De Óscar al Racó del Turia, tres años como jefe de cocina y otros tres años en Bocado bar, igualmente como jefe de cocina.

Aprendiendo. Trabajando.

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Julio Verne tiene once mesas. Lugar, decoración, detalles y lo que se siente, pero no se ve, ha sido obra de Roberto Peinado, Juan Carlos y Cristina. Tres amigos que empezaron, continuaron y que sólo las distancias les mantienen lejos. Roberto se marchó muy joven, casi a punto de inaugurar el sueño de los tres. Juan Carlos y Cristina se ocupan, día a día, de que su recuerdo siga vivo.

Me gustaría ser como ellos cuando sea mayor.

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Julio-Verne-09Se están preparando las patatas bravas ahumadas. El foie a la parrilla sobre fartons y chutney de higos y los filipinos al foie.

La caballa, en todas sus variantes, es plato especial. La aguja de cerdo en papillón a baja temperatura y el steak tartare de pato, forman la siguiente trilogía.

A los postres. La mousse de coco con chocolate…(lleva algo más, pero no consigo sacárselo). El biscuit glacé de naranja y chocolate caliente

Buenos vinos. Magníficos licores.

Julio Verne tiene un menú diario de tres aperitivos, arroz by carne o pescado y postre por 11,90€

El menú arrocero consta de tres aperitivos, degustación de arroz y un postre muy especial, 16€

El menú de tapas contiene ensaladilla rusa, patatas bravas ahumadas, puntilla a la lima, tartare de atún, filipinos al foie y un postre especial. 19€ por persona. Es menú para compartir.

El Restaurante Julio Verne está en la calle José Ombuena, 5. Su número de teléfono es el 963 28 67 69.

Alguien sonríe desde arriba.

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